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Château d’ Yquem, el vino más caro del mundo.

Château d'Yquem 1896

Château d’Yquem 1896

En el otoño de 1847, el Marqués de Lur-Saluces fue invitado por el Zar de Rusia a una partida de caza y antes de partir dio instrucciones de no recolectar nada en su ausencia.

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El invierno ruso hizo que la partida de caza se prolongase durante varias semanas y cuando el Marqués, por fin, pudo regresar a su propiedad, se encontró con el horror de que todo el viñedo estaba afectado por una podredumbre, que había marchitado todas las uvas de los racimos.

¡Ya sabemos cómo son los ricos! Que son ricos, porque no gastan… de lo suyo, y como de tirar ya habrá tiempo, dio órdenes de que se recolectara la cosecha y se hiciese el vino, que después ya se vería a quien colocarlo.

Ante el asombro de todos, el vino que se elaboró, no se parecía a ningún otro, superaba cualquier expectativa, era excepcional.

En Sauternes (Burdeos), había nacido un mito, ¡el vino más valorado del mundo! El único blanco capaz de competir con los tintos franceses, a pesar de ser un vino dulce.

Un vino que evoluciona y mejora con el paso de los años y que puede ser guardado durante más de cien años sin perder su carácter, ofreciendo matices nuevos que se abren paso, año a año.

Château d’Yquem es con toda probabilidad el mejor vino dulce del mundo, resultado de una serie de circunstancias naturales favorables, unidas a una elaboración muy meticulosa.

Procede de un viñedo de unas 100 hectáreas, con un rendimiento muy bajo (una copa por cepa), dónde en la época de vendimia, un equipo de unas 150 personas trabaja de 6 a 10 semanas, recolectando los granos de uva, uno a uno, escogiendo solamente los sobremadurados y repitiendo el proceso hasta 11 veces en cada cepa. Al final se recogen los últimos racimos completamente desecados por la “Botrytis cinerea”.

Château d’Yquem se vinifica con mucho esmero, la fermentación se prolonga de 4 a 6 semanas y la crianza es de tres años y medio o más en barricas de roble nuevo. Posteriormente pasa tres años más en botella antes de salir al mercado.

El resultado es un vino excepcional, complejo y elegante, sin comparación alguna con ningún otro.

Château d'Yquem 1960

Château d’Yquem 1960

Château d´Yquem es sin duda alguna el mejor Sauternes que existe. Respecto a esto, están de acuerdo los críticos especializados, los consumidores y los mismos propietarios de los demás châteaux, es decir, sus propios competidores lo consideran indudablemente el mejor Sauternes.

Es un vino mágico, único, de leyenda que pasa por ser el vino más caro del mundo, lo cual es fomentado por su actual propietario, el poderoso grupo del lujo LVMH, que persigue esto y en parte lo consigue a base de titulares surgidos, en las diferentes subastas que en ocasiones se realizan, como por ejemplo la organizada por The Antique Wine Company en 2006, en la que se realizó una subasta de una colección “vertical” que incluía todas las añadas de Château d’Yquem desde 1860 hasta 2003, incluyendo 9 botellas vacías suministradas por la bodega, y firmadas por su Presidente Pierre Lurton, correspondientes a las 9 añadas en las que durante el siglo XX no se produjo Yquem.

Château d’Yquem no produce su vino en las añadas que no considera de calidad aceptable, como sucedió en los años 1910, 1915, 1930, 1951, 1952, 1964, 1972, 1974 y 1992.

La colección se presentó en dos muebles diseñados especialmente para la colección por el proveedor de la casa real británica David Linley y alcanzó en la subasta un precio de 1,2 millones de euros.

En el año 2000, Toño Pérez y José Polo, los dueños de El Atrio, el afamado restaurante cacereño, compraron en una subasta celebrada en la prestigiosa casa londinense Christie’s, una botella de Château d’Yquem de 1806 por unos 20.000 euros.

Cuando llegaron a Cáceres se dispusieron a colocar la botella en una caja de madera para su guarda en bodega, momento en el cual y tras un pequeño accidente, esta se rompió por la zona del cuello.

Fue una suerte que estuviera bien envuelta en papel film de cocina transparente, que impidió que se derramara el contenido en su totalidad, iniciándose de inmediato una operación de salvamento en la que intervinieron por teléfono desde la casa de subastas londinense hasta el enólogo, Mariano García, patrón de bodegas Mauro de Valladolid.

Château d'Yquem 2011

Château d’Yquem 2011

Dos horas después y tras hablar con Madame Garbey, enóloga jefa de la bodega francesa, quedó claro que lo urgente era trasvasar el contenido a una nueva botella, bien lavada y seca, evitando por completo que el vino entrara en contacto con el nuevo tapón.

Horas más tarde, se marcharon a Burdeos donde la propia Madame Garbey y un equipo de ayudantes vestidos con bata blanca les esperaban a la puerta de la bodega y tras comprobar la autenticidad del vino y su buen estado, procedieron a trasvasarlo a una botella similar de su propia colección, que al ser algo más grande que la original, tuvo que ser rellenada con perlitas de vidrio, que han quedado en el fondo.

Estas bolitas de cristal y una etiqueta firmada por la enóloga asegurando que la botella fue recuperada en la propia bodega el 25 de Enero de 2001, la han convertido en un ejemplar único en el mundo, cuya cotización actual supera los 100.000 euros.

Pocos vinos en la historia han inspirado a tantos personajes dispares: escritores, políticos, expertos en vino, bon vivants, emperadores, zares, reyes o poetas.

Desde hace más de 400 años, han sido asiduos consumidores de d´Yquem Napoleón, Marcel Proust, Josephine Baker, Stalin, muchos Zares de Rusia, emperadores del Japón, algunos Papas, Presidentes de Estados Unidos (Thomas Jefferson y George Washington) y muchos más que se declararon irremediables adictos al Château d´Yquem.

En la década de 1980, un astronauta francés amante de los grandes vinos de su país, se llevó a la misión Apolo, algunas medias botellas de Château d’Yquem.

Aunque parece especialmente diseñado para las subastas, es un vino cuyos orígenes se remontan a la baja Edad Media, cuando ni siquiera Burdeos pertenecía a Francia y las subastas de vino no existían.

Albaricoque, membrillo, piña, almendras, higo, rosas, lichi, pomelo, naranja amarga, vainilla, azafrán, café tostado, tofe son los principales aromas que se concentran en un vaso de Château d’Yquem.

… Después de Mozart, el silencio, Mozart es. Después de un sorbo de Yquem, los instantes posteriores, siguen siendo Yquem.

Frédéric Dard.

Desde 1959, Château d’Yquem produce un vino blanco seco llamado « Y », elaborado con una proporción igual de semillón y sauvignon blanc. Es un vino especial, del que se producen tan solo 10.000 botellas por año y que no se produce en todas las cosechas. Procede de las mismas parcelas y de las mismas viñas que Château d’Yquem. Se beneficia de los selectos métodos aplicados, pero difiere en la forma en que se recolecta y en su proceso de elaboración.

Y 1959

« Y » 1959

Autor

Ovidio Ramón Avatar

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