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Lubina al horno

Lubina al horno

Esta mañana, en el mercado, me ha sorprendido una señora al decirle al pescadero que nunca había hecho Lubina al horno. Con lo sencillo, limpio y rápido que es hacerla, pensé yo.

Esta receta es de Lubina al horno, pero sirve para muchos pescados: Dorada, Rodaballo, Merluza, Lomos de Merluza, Lomos de Lubina, Bacalao fresco, Virrey y todos aquellos que se os puedan ocurrir de tamaño y características similares.

La lubina al horno hecha de esta forma queda con un sabor delicioso y la salsa es de esas en las que apetece hacer un barquito mojando pan.


Instrucciones

  1. Reúne los ingredientes para tenerlos a mano.
  2. Precalienta el horno a 190ºC.
  3. Lava el pescado bajo un chorro de agua fresca. Para esta receta, en la pescadería debes pedir que te limpien y preparen el pescado para hacerlo al horno. Escúrrele con la mano el agua todo lo que puedas.
  4. Deposita la lubina en una fuente de horno.
  5. Pelamos los ajos (también se pueden emplear los dientes de ajo limpios pero sin pelar, ligeramente aplastados con el cuchillo).
  6. En una sartén, con el aceite de oliva, doramos ligeramente los ajos pelados y las guindillas pequeñas (este paso es opcional, se pueden añadir a la fuente los ajos y las guindillas sin haberlos dorado, nadie notará la diferencia).
  7. Vertemos el aceite, ajos y guindillas en la fuente de horno.
  8. Añadimos el zumo de ½ limón y con una cuchara distribuimos salsa por encima del pescado para que el aceite lo cubra y los demás ingredientes le den aroma.
  9. Introducimos la fuente en el horno a media altura con calor arriba y abajo y bajamos la temperatura a 180ºC.
  10. Dejamos que se vaya haciendo y a partir de los 20 minutos podemos ir comprobando el punto de cocción del pescado, sacándolo del horno y practicándole algún corte (por estética, buscando algún lugar discreto cerca de la espina) para ver el color en su interior y así dejarlo a nuestro gusto.
  11. Conviene recordar que el pescado debe quedar en su punto, pero es preferible quedarse corto de tiempo que pasarse.
  12. En esta receta no hay problema en abrir y cerrar el horno, cuando consideres que ya puede estar hecho el pescado.
  13. Al manejar la fuente, usa siempre una manopla de cocina para evitar quemaduras accidentales.
  14. Saca la lubina cuando esté horneada al punto que consideras adecuado. Puedes servirla en la mesa en la propia bandeja o bien emplatarlo, momento en el que con ayuda de una cuchara se vierte un poco de salsa por encima. Recuerda que ese día no debe faltar un buen pan que acabará pringado de salsa.

Sugerencias.

Como guarnición puedes añadir patatas fritas o como prefiere un amigo mío unos trozos de tomate sin aliño, pero con algo de generosidad de sal.

No obstante lo que mejor le encaja a este pescado son unas patatas panaderas. Para hacerlas, antes de ponerte a hacer el pescado debes pelar unas patatas, lavarlas, cortarlas en rodajas de medio centímetro de grosor, añadirles sal, casi-freírlas y distribuirlas, haciendo una cama, en la fuente de horno en la que vas a hacer el pescado. Cuando hayas hecho esto continúa con los pasos de la receta del pescado.

Empanada de bonito casera

Empanada de bonito casera

La masa de esta empanada casera es fácil de hacer.

No lleva levadura, se añade una cerveza para hacer que la masa fermente y se esponje.

El resultado es un visto y no visto porque con lo deliciosa que sale, nadie se resiste a probarla.

Para las medidas se utiliza un vaso de los de agua (200 ml aprox.).


Instrucciones

  1. Reúne los ingredientes.
  2. En un bol echa el aceite, la cerveza, la sal y añade la harina.
  3. Remueve y con las manos limpias amasa.
  4. Dale forma de bola y deja reposar la masa unos 30 minutos cubierta por un paño.
  5. Abre las latas de bonito en aceite y deshecha el aceite de la lata.
  6. Prepara el relleno mezclando el tomate frito, el bonito en aceite y el pimiento verde, sin desmigar demasiado el bonito.
  7. Precalienta el horno a 250ºC.
  8. Divide la masa en dos partes (55% y 45% aproximadamente). La mayor será la de la parte inferior.
  9. Coloca el papel de horno sobre la bandeja del horno y marca con unas dobleces los bordes de la bandeja.
  10. Sitúa ese papel de horno sobre la mesa de trabajo. Coloca la bola de masa mayor sobre el papel y extiéndela sobre el papel de horno hasta ocupar toda la superficie sobrepasando ligeramente las marcas hechas con las dobleces.
  11. En la mesa espolvorea harina. Extiende la otra bola hasta formar la tapa de la empanada, es decir la parte superior de la empanada con la medida adecuada.
  12. Distribuye el relleno sobre la parte inferior de la empanada que está sobre el papel de horno, cuidando de dejar algo más de un centímetro sin relleno, pues esa parte será usada para cerrar la empanada.
  13. Con la ayuda de un rulo de cocina o de una botella, enrolla la masa en ella y cubre la empanada situando esa lámina de masa encima del relleno.
  14. Sella la empanada cubriendo la parte superior con el borde la masa inferior. A continuación vete marcando la masa del borde con una mano y con ayuda de la otra, haz un pliegue.
  15. Continúa ese proceso todo a lo largo del perímetro de la empanada.
  16. Si te han sobrado recortes puedes utilizarlos para adornar la empanada.
  17. Pincha con un tenedor la parte superior de la masa de la empanada para permitir que al cocer salga el vapor y evitar que se hinche la masa superior.
  18. Batir un huevo, y con él pintar por encima la empanada.
  19. Con el horno caliente, introducir la bandeja con la empanada en él situándola a una altura media con calor arriba y abajo.
  20. Deja que la empanada se hornee hasta que esté dorada, lo cual llevará unos 35 minutos.
  21. Apaga el horno y coloca la bandeja en la parte inferior del horno para que la masa de abajo pierda parte de la humedad que recibe del relleno.
  22. Deja la empanada en el horno unos 15 minutos con la puerta ligeramente abierta para que se vaya atemperando.
  23. Pasado ese tiempo saca la empanada del horno y deja que se enfríe, si es posible, sobre una rejilla para evitar que se humedezca la masa por la condensación del calor.

Rosquillas esponjosas y sabrosas

Rosquillas esponjosas y sabrosas

Hace unos años cuando un inglés llamado Richard Preston, procedente de Leads y recién llegado a Madrid para ejercer como profesor de inglés, entró en un bar a desayunar y pidió un café con una rosquilla, el camarero le respondió que no había rosquillas. Él medio mosqueado le dijo que quería una rosquilla de aquellas que había en el mostrador. El camarero le contestó ¡Ah un donut!

Esta receta es de rosquillas, de unas rosquillas esponjosas y sabrosas, con un aspecto que llama la atención y cuyo secreto descubrirás, como en las novelas de suspense,… casi al final de la receta.


Instrucciones

Rosquillas esponjosas y sabrosas

Rosquillas de carnaval, de candil o Semana Santa.

  1. Reúne los ingredientes.
  2. Descascarilla los huevos, separa las yemas de las claras.
  3. En un vaso de la batidora, bate las claras a punto de nieve, añade las yemas y mezcla envolviendo para que no se bajen las claras.
  4. Vierte la mezcla en un bol.
  5. Añade el azúcar, el aceite y mézclalo todo envolviendo para que las claras se bajen lo menos posible.
  6. Si deseas incorporarlo, incorpora ahora el anís o el brandy a la mezcla.
  7. Mezcla los sobres de gaseosa con la harina.
  8. Poco a poco añade la harina, bate con vigor para que no se formen grumos hasta lograr una masa que ya no se peque en los bordes del bol. Para esta cantidad de masa no es necesario hacerlo con los dedos y las manos.
  9. Poner a calentar la sartén o el recipiente con aceite para freírlas.
  10. En una superficie limpia, espolvorea un poco de harina, vierte la masa y vete tomando una cantidad de masa del tamaño aproximado de una nuez grande y entre las palmas de las manos haces una bola con ella. Continúa haciendo bolas del mismo tamaño con toda la masa.
  11. Toma dos bolas y pégalas. Introduce un dedo en una bola y perfora hasta llegar a la otra de forma que se forme el hueco de la rosquilla. Agranda el agujero de la rosquilla hasta el tamaño deseado.
  12. Continuar el proceso haciendo rosquillas dobles, y este es el secreto que dará a las rosquillas ese aspecto en el que parece que se han abierto por el lateral al freírlas.
  13. Cuando el aceite esté caliente, freír en ella las rosquillas dobles. Cuando estén doradas por un lado dales la vuelta para freírlas por el otro lado.
  14. Cuando estén doradas por ambos lados sácalas de la sartén dejando escurrir el aceite y déjalas enfriar encima de una rejilla o sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
  15. Continúa haciendo rosquillas y friendo hasta que se termine la masa.
  16. Cuando las rosquillas estén frías espolvorea sobre ellas azúcar, que puede ser en grano o glass, que queda algo más vistosa.

 

Sugerencias

En lugar de rosquillas, puedes hacer con las palmas de las manos palitos algo más anchos en el centro, obteniendo tras freírlos «palos de santo», a los que también se les espolvorea por encima azúcar.

Para freír las rosquillas puedes usar aceite de oliva o aceite de girasol. Con esta última el sabor será algo más suave.

Coca casera – Coca casolana

El consumo de coca en Cataluña es legal, bueno de alguna de sus variedades. En concreto de aquellas que se comen, que son:

  • la coca, coca dulce, coca casera o coca casolana, que es el bizcocho que vamos a hacer con esta receta y que algunos también conocen como «coc»
  • y la coca amb recapte, que es una masa fina parecida a la de la pizza cubierta por cebolla y pimiento rojo, acompañada en ocasiones por llonganissa, sardina o arenque y de la cual existen otras recetas creativas cubiertas por ejemplo de verduras.

Este bizcocho, para mí, tiene sabor a vacaciones. Es la coca que año tras año, en vacaciones nos hace nuestra querida tía.


 

Instrucciones

  1. Reúne los ingredientes.
  2. Precalienta el horno a 170ºC con calor arriba y abajo.
  3. Rompe los huevos, viértelos en un bol y bátelos.
  4. Lava el limón.
  5. Añade el azúcar, la sal, el yogur, el aceite, raya un poco de corteza de limón y mézclalo todo.
  6. Mezcla la levadura con la harina.

    Coca casera

    Coca casera o coca casolana

  7. Añade poco a poco la harina de trigo mezclada con la levadura y bate con energía para que no queden grumos.
  8. Engrasa con mantequilla el molde y enharínalo.
  9. Echa la papeleta de gaseosa en la mezcla y mézclalo todo bien.
  10. Hecha la mezcla en el molde forrado y déjala reposar hasta que se formen algunas burbujas en la superficie.
  11. Esparce un poco de azúcar sobre la superficie.
  12. Con el horno ya caliente introduce la bandeja de la mezcla con calor arriba y abajo.
  13. Hornéalo durante 40 minutos sin abrir la puerta del horno para que no se baje.
  14. Pasado ese tiempo puedes abrir la puerta del horno y pinchar el bizcocho con una aguja metálica para comprobar si sale limpia, señal de que ya está cocido.
  15. Cuando esté cocido, apaga el horno, abrele la puerta un tercio y deja que se vaya atemperando durante unos 5 minutos antes de sacarlo.
  16. Puedes espolvorear azúcar glass por encima, le dará vistosidad.

 

Sugerencias

Puedes utilizar aceite de oliva en lugar de aceite de girasol, es más saludable pero el sabor de la coca será ligeramente más fuerte.

Justo antes de echar la papeleta de gaseosa puedes añadir pepitas de chocolate. Esta variedad, aunque menos purista a los niños les encanta, bueno y a los mayores también.

Restaurante

Puedes degustar esta coca en el restaurante Miquel en Cambrils (Tarragona). Dónde además de excelentes pescados a la sal, sirven esta coca acompañando al café y les sale francamente bien.

Tortilla de patata con manzana

Tomando una caña en un bar escuché como alguien le contaba al camarero que su mujer le ponía manzana a la tortilla de patata para que estuviese más jugosa.

Me dije a mi mismo que eso había que probarlo y os recomiendo que lo probéis, pues merece la pena sobre todo para aquellos a los que no les gusta la tortilla de patata con cebolla.


Instrucciones

  1. Reúne los ingredientes y ten a mano un plato grande, tapadera o vuelca tortillas que necesitaremos para darle la vuelta a la tortilla.
  2. Lavamos las patatas por fuera, si tienen algo de tierra. Las pelamos y volvemos a lavarlas para quitar los restos de suciedad y, muy importante, las secamos.
  3. Las cortamos en láminas de tamaño homogéneo, no muy gruesas. Las colocamos en un bol grande y las reservamos. No les añadimos la sal porque de esta forma el aceite que sobre de freírlas se podrá reutilizar y no le quedarán restos de sal.
  4. Lavamos y picamos en trozos pequeños el pimiento verde y lo agregamos al bol con las patatas.
  5. Elegimos una sartén grande y antiadherente. La ponemos al fuego y añadimos el aceite de oliva.
  6. Cuando el aceite esté caliente echamos las patatas cortadas con el pimiento y dejamos que se vayan haciendo, dando vueltas de vez en cuando.
  7. Pelamos la cebolla y la picamos muy fina, en trozos muy pequeños y la añadimos a las patatas.
  8. Pelamos la manzana de una variedad que no sea muy dulce, la picamos fina y la incorporamos a la sartén, damos vueltas a todo.
  9. Cuando las patatas lleven aproximadamente unos veinte minutos a fuego bajo, el conjunto ya estará blando. Con el tenedor aplastamos un poco el contenido de la sartén para desparramarlas, lo que permitirá que la tortilla esté aún más jugosa.
  10. Mientras se terminan de freír esos ingredientes, en el bol batimos, aunque no en exceso, los huevos y los reservamos.
  11. Cuando las patatas, pimiento, cebolla y manzana estén fritas, pero blandas con una espumadera las vamos sacando del aceite dejándolas escurridas, con el menor aceite posible.
  12. Echamos sal al gusto y mezclamos todo con el huevo, envolviéndolo bien. Probamos el punto de sal y corregimos si es necesario.
  13. Dejamos que la mezcla repose unos cinco minutos para que se fusionen los sabores.
  14. De la sartén grande retiramos el aceite colándola para reutilizarla, dejando una película que cubra el fondo. La ponemos a calentar y cuando esté caliente, ponemos fuego medio e incorporamos la mezcla que tenemos en el bol.
  15. La tortilla se cuajará con el calor y en menos de 1 minuto le damos la vuelta con ayuda del plato grande, tapadera o vuelca tortillas. Dejamos que se deslice otra vez en la sartén por la parte que aún no está hecha y dejamos que se cuaje del otro lado.
  16. Lavamos el plato que nos ha servido para darle la vuelta y lo usamos para darle la vuelta y dejarla ya servida en el plato.
  17. Es preferible dejar la tortilla poco cuajada, porque cuanto más hecha quede, más seca resultará.

 


 

Tortilla de patata de La Ardosa

Tortilla de patata de La Ardosa

Sugerencias

 Al freír las patatas, son varias las expertas en tortillas de patata que me han confesado que su truco es freírlas con aceite de girasol.

Para que la cebolla no tenga un sabor tan fuerte, se le puede añadir una cucharilla de sal y otra de azúcar y dejarla reposar durante unos cinco minutos. Después la lavamos con abundante agua fría y podemos utilizarla.

Si picas la cebolla en trozos pequeños y muy finos aportará sabor y suavidad, pasando más desapercibida.

En lugar de cebolla podemos utilizar cebolleta fresca, el sabor a cebolla es menos intenso.

Cuando hagas la receta, no menciones que lleva manzana. Disfruta viendo lo que ocurre con la totilla, simplemente desaparece por arte de magia.

(Ver restaurantes).

Tortilla de patata jugosa

La tortilla de patata es, con mucha probabilidad, el plato de nuestra cocina que más echamos de menos cuando estamos de viaje por el extranjero.

En una ocasión un famoso artista extranjero llegó a España deseoso de probar la tan afamada tortilla de patata, pero tuvo la mala fortuna de encargársela a la cocina del hotel y pedir que se la subieran a la habitación. Pasado un tiempo contó que no le gustó nada, pero que tras probarla en otro sitios se dió cuenta de que la culpa no fue de la tortilla sino del cocinero del hotel de postín, que no tuvo un buen día.


Instrucciones

  1. Reúne los ingredientes y recipientes, incluyendo un plato grande, tapadera o vuelca tortillas que necesitaremos para darle la vuelta a la tortilla.
  2. Lavamos las patatas por fuera. Las pelamos y volvemos a lavarlas para quitar los restos de suciedad y, muy importante, las secamos.
  3. Las cortamos en láminas de tamaño homogéneo, no muy gruesas. Las colocamos en un bol grande y las reservamos. No les añadimos la sal porque de esta forma el aceite sobrante se podrá reutilizar y no le quedarán restos de sal.
  4. Elegimos una sartén grande y antiadherente. La ponemos al fuego y añadimos el aceite de oliva.
  5. Cuando el aceite esté caliente echamos las patatas cortadas y dejamos que se vayan haciendo durante aproximadamente unos veinte minutos a fuego bajo. A mí no me gusta que se tuesten. Cuando ya estén blandas con el tenedor se pueden aplastar un poco para desparramarlas, esto permitirá que la tortilla esté aún más jugosa.
  6. En otra sartén añadimos aceite de oliva suficiente para cubrir el fondo y la ponemos a calentar.
  7. Pelamos la cebolla y la picamos muy fina en trozos muy pequeños.
  8. Echamos la cebolla en la sartén, espolvorear un poco de sal para que la cebolla sude antes (suelte el agua), ponemos el fuego al máximo y removemos unos segundos para que se reparta bien el aceite.
  9. Cuando notemos que tiene mucho calor y veamos que la cebolla empieza a pocharse, tapamos con una tapadera y bajamos el fuego al mínimo, al 2 o 3 como máximo y removemos de vez en cuando.
  10. Si fuese necesario repetimos la operación de darle fuego fuerte durante 20-30 segundos y después bajarlo al 2-3 y taparlo. La cebolla tardará en pocharse de 5 a 7 minutos.
  11. Mientras se terminan de freír las patatas y pochar la cebolla, en el bol donde luego vamos a echar las patatas, batimos los huevos no en exceso y los reservamos.
  12. Cuando las patatas estén fritas, pero blandas con una espumadera las vamos sacando del aceite dejándolas escurridas, y pasándolas con el menor aceite posible al bol donde están los huevos batidos.
  13. Echamos sal al gusto y mezclamos las patatas con el huevo. Incorporamos el contenido de la sartén de la cebolla al bol donde están los huevos y las patatas y lo envolvemos todo bien. Probamos el punto de sal y corregimos si es necesario.
  14. Dejamos que la mezcla repose unos cinco minutos para que se fusionen los sabores.
  15. De la sartén grande retiramos el aceite colándola para reutilizarla, dejando una película que cubra el fondo. La ponemos a calentar y cuando esté caliente, ponemos fuego medio e incorporamos la mezcla que tenemos en el bol.
  16. La tortilla se cuajará con el calor y en menos de 1 minuto le damos la vuelta con ayuda del plato grande, tapadera o vuelca tortillas. Dejamos que se deslice otra vez en la sartén por la parte que aún no está hecha y dejamos que se cuaje del otro lado.
  17. Lavamos el plato que nos ha servido para darle la vuelta y lo usamos para darle la vuelta y dejarla ya servida en el plato.
  18. Es preferible dejar la tortilla poco cuajada, porque cuanto más hecha quede, más seca resultará.

Sugerencias

Al freír las patatas, son varias las expertas en tortillas de patata que me han confesado que su truco es freírlas con aceite de girasol.

Para que la cebolla no tenga un sabor tan fuerte, se le puede añadir en crudo una cucharilla de sal y otra de azúcar y dejarla reposar durante unos cinco minutos. Después la lavamos con abundante agua fría y podemos utilizarla.

Si picas la cebolla en trozos pequeños y muy finos aportará sabor y suavidad, pasándo más desapercibida.

En lugar de cebolla podemos utilizar cebolleta fresca, el sabor a cebolla es menos intenso.

También podemos hacer la tortilla sustituyendo la cebolla pochada por cebolla caramelizada, lo cual le dará un toque delicioso, aunque más dulce.

Si no te gusta el sabor de la cebolla y ninguna de las opciones anteriores te entusiasma, simplemente sigue las pasos de esta receta, pero sin utilizar la cebolla, puedes sustituirla por pimiento verde o mejor aún puedes probar la tortilla de patata con manzana, que queda muy jugosa.

 

Tortilla patata Jose Luis

Tortilla de patata de José Luis


Restaurantes

En cada casa se hace la tortilla de patata con un toque distinto y personal, y la mayoría son deliciosas. Para un admirador de la tortilla de patata como yo, es difícil encontrar una que no se pueda comer. Aunque, en algunos bares, sobretodo de carretera, ¡vaya si lo consiguen! Menos mal que, además de las de casa, hay otras muchas que son auténticas delicias como por ejemplo, en Madrid, las de la Bodega de La Ardosa, Sylkar, José Luis, La Penela, restaurante Támara Lorenzo (por encargo), las Tortillas de Gabino, Txirimiri, Cerveriz, Juana la Loca y la de la Gran Pulpería.

Gambas cocidas


Un señor que entra en un bar, pide una gamba y un vaso de leche. Pela la gamba, la moja en el vaso de leche y se la come. El camarero extrañado, le dice -«Perdone caballero, pero es la primera vez que veo una cosa igual».  -«la primera y la última, porque está de malo esto ¡que no se puede hacer ni idea!»

Estando dos señoritos en la feria de abril tomando fino y comiéndose una gambas, le dice uno al otro. -«Hay que ver lo bueno que sería que las gambas viniesen con cremallera!». -«¿cremallera? ¡Mejor con botones!». -«¿con botones?». -«Si claro, con un par de botones a cada lado que te pelaran las gambas!»


 

La clave de esta receta está en no cocer demasiado marisco a la vez, para que este coja temperatura rápidamente en el agua.

Si se compra el marisco congelado, primero hay que descongelarlo. Lo mejor es dejarlo en el frigorífico unas horas hasta que se descongele. Cuando esté descongelado se lava en agua a temperatura ambiente y se reserva para meterlo en la olla.


 

Instrucciones

gambas cocidas

Gambas cocidas

  1. Reúne los ingredientes.
  2. Pon en la cocina, a fuego fuerte, una olla con 1,5 litros de agua y 100 gramos de sal.
  3. Mientras el agua se calienta preparamos un recipiente con otro litro de agua, una cucharada de sal y unos diez cubitos de hielo. En esta salmuera fría echaremos el marisco tras haberlo cocido.
  4. Cuando el agua de la olla empiece a hervir (que se vean los borbotones) echamos el marisco. No es bueno poner más de medio kilo a la vez, con lo que si queremos hacer más, es mejor hacerlo en varias tandas.
  5. Pasaran unos dos minutos hasta que el agua vuelva a hacer borbotones.
  6. Dejarlo cocer un minuto más y en ese momento sacarlo y de inmediato, para cortar la cocción, echarlo en el recipiente que tenemos preparado con agua, hielo y sal.
  7. Hay que tenerlo muy poco tiempo, un minuto tan sólo. En cuanto veamos que el marisco está frío se saca de la salmuera y se deja en un plato para servirlo o se mete en el frigorífico si se va a consumir más tarde.
  8. Antes de servirlo en la mesa espolvorear sal gorda por encima.

 

Sugerencias

 Es recomendable cocer el marisco el mismo día que se vaya a consumir para que así esté en las mejores condiciones.

Este mismo método también vale para los langostinos, carabineros o las cigalas, aunque dependiendo del tamaño, el periodo de cocción se debe prolongar algo más.

Desde que se echan al agua hirviendo, las gambas deben cocer de 3 a 4 minutos dependiendo del tamaño y de si nos gustan más o menos cocidas, los langostinos y carabineros de 4 a 5 minutos y las cigalas de 4 a 7 minutos (4 minutos para las de hasta 100 gramos y añadir un minuto más por cada 50 gramos de peso adicional).

carabineros

Carabineros

 

cigalas

Cigalas

 

 

Espárragos trigueros a la plancha

Nos encantan los espárragos trigueros y no había forma de que nos quedaran como nos los servían en los restaurantes.

Nos llevó su tiempo y tuvimos que hacer bastantes pruebas hasta que encontramos la forma de hacerlos, que además resultó ser muy sencilla.

Casi no usamo el microondas para cocinar, pero en esta receta, él es el que marca la diferencia.


 

Instrucciones

Esparragos-trigueros-plancha-r2

Listos para ser degustados

  1. Reúne los ingredientes.
  2. Lava en agua fría los espárragos
  3. Quítale a los espárragos la parte de atrás. Para hacer esto, puedes hacer un mazo con ellos y con el cuchillo cortar toda la parte blanquecina. Pero si quieres asegurarte de que te quedas con la parte realmente tierna, es mejor sujetar con una mano cada espárrago por zona verde próxima a la zona blanquecina y con la otra mano chascar la parte blanca. El propio espárrago se partirá por el lugar adecuado.
  4. Coloca la parte verde de los espárragos en un plato e introdúcelos en el microondas. Caliéntelos durante unos minutos (por ejemplo a 700W durante 5 minutos). El microondas calienta el interior del espárrago y nos lo deja “al dente”.
  5. Pon la sartén o la plancha a calentar con el aceite de oliva.
  6. Con el aceite caliente, echa los espárragos en la sartén o plancha y dales vuelta para que se vayan dorando.
  7. Cuando estén dorados, retíralos del fuego, sírvelos en un plato y espolvorea sal gorda por encima.
  8. Están más ricos si los sirves calientes.

 


 

Restaurante

En Madrid, el mejor lugar para degustar espárragos verdes es «Laredo«, el restaurante de los hermanos Laredo (Miguel, David y Javier).

Los ofrecen bajo la denominación de «Ensalada de trigueros y parmesano».

Chuletillas de conejo

Chuletillas de conejo del restaurante Laredo

Además, ofrecen un plato sorprendente «chuletillas de conejo». Eso si que es slow-food. Te pones y es como estar comiendo pipas. No llenan, no se acaban nunca y con lo buenas que están tampoco tienes interés en que se acaben.

Miguel Laredo es el experto en vinos y a quien le quiere escuchar le despierta el interés por los vinos portugueses, como por ejemplo «Quinta do Vale Meão» y por las conservas, en especial por la de los mejillones.

Un día le pregunté por el vino francés que tomaría si tuviese que celebrar algo muy especial. Como estábamos hablando de tintos, su respuesta me sorprendió. Me dijo que él lo celebraria con un buen «Champán».

En otra ocasión le pregunté que porqué los restaurantes en Londres no eran tan buenos como en otras capitales. Su respuesta fue certera. Me dijo «Londres es la capital financiera de Europa. Allí se mueve mucho dinero. Hay muy buenos restaurantes, pero son carísimos. Esos restaurantes fichan a golpe de talonario a los mejores cocineros franceses y se los llevan para allí. Lo que ocurre es que cuando vamos de turistas ni nos planteamos ir a esos sitios, pero allí están».

Patatas asadas con pimentón

Entra un hombre en la frutería y dice:
– muy buenas, ¿tiene patatas?
– muy buenas
– muy buenas, ¿tiene patatas?
– muy buenas.

Esta receta de patatas asadas es sencilla y deliciosa. Con ella, el éxito está asegurado. Es una buena forma de tomar hidratos de carbono con un contenido en grasas menor que con las patatas fritas.
Otra ventaja es que esta receta es limpia, apenas se mancha el horno y puedes hacerlas a la vez que asas la carne o el pescado (aunque debes meter las patatas antes para que estén en su punto a la vez).


Instrucciones

Patata con solomillo

Patata asada con solomillo

 

    1. Reúne los ingredientes.
    2. Precalienta el horno a 200ºC.
    3. Lava muy bien las patatas con piel.
    4. Córtalas por la mitad, a lo ancho.
    5. Espolvorea un poco de pimentón y sal gorda sobre cada mitad.
    6. Vuelve a unir las mitades de cada patata y envuélvalas con papel aluminio. Cuando el horno esté a 200ºC, introduce la bandeja de horno con las patatas, a media altura con calor arriba y abajo.
    7. Asar durante 50 minutos, si las patatas son pequeñas. El tiempo oscilará en función del tamaño y la variedad de la patata.
    8. Sacar del horno, dejar que se atemperen antes de manipularlas.
    9. Sacarlas del papel aluminio y presentarlas abiertas en la fuente o plato.
    10. Añadir unos hilos de aceite de oliva por encima.
    11. Están listas para servir de guarnición tanto de carnes, como de pescados.

 

patatas con pimenton crudas

Las patatas antes de ser asadas

 

patatas envueltas

Envueltas en papel de aluminio

 


Potaje de garbanzos con bacalao

Instrucciones

  1.  La noche anterior poner los garbanzos a remojo en agua fría.
  2. Al día siguiente, reúne los ingredientes de la receta.
  3. Pela la zanahoria y los ajos.
  4. Poner en la olla exprés los garbanzos, 1 litro de agua (4 vasos) situándose el agua al menos 3 dedos por encima del nivel de los garbanzos, la sal, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 hoja de laurel, la zanahoria, 2 ajos pelados y cerrar la olla
  5. Poner la olla a fuego máximo. Cuando suban los anillos de la olla exprés ponerla al mínimo (al número 2: 160ºC) y dejar cocer 25 minutos.
  6. Apagar el fuego, retirar la olla y dejar que bajen los anillos fuera del fuego.
  7. Abrir la olla con cuidando para no quemarse.
  8. Escurrir los garbanzos reservando el caldo.
  9. En el vaso de la batidora poner los otros 2 dientes de ajo pelados, los 2 dientes de ajo cocidos, unos pocos garbanzos, la zanahoria cocida, la cebolla picada, el tomate triturado, el pimentón o pimiento choricero, un poco de sal y picarlo todo con la batidora
  10. Poner a cocer un huevo durante 10 minutos.
  11. En una olla blanqueamos las espinacas (con agua hirviendo, sal y bicarbonato y meter y sacar la verdura) para quitarles un poco el amargor. Este paso se puede obviar sin que ningún comensal note la diferencia.
  12. En la olla exprés vacía cubrir el fondo con aceite. Freír ligeramente una hoja de laurel. Echar lo de la batidora y sofreír para hacer el sofrito.
  13. Añadir los garbanzos y cubrir con el caldo de cocerlos. Echarles las espinacas. Dejar cocer unos cinco minutos.
  14. Picar la clara en trozos pequeños y echarlos a la olla
  15. Añadir el bacalao y 1/3 cc de comino molido. Cocer 25 minutos a fuego lento.
  16. Poner en el vaso de la batidora la yema del huevo cocido, 10 almendras, una rebanada de pan tostada, un cazo de caldo de los garbanzos, picar muy menudo y añadirlo al potaje.
  17. El Potaje está listo. Este plato, al igual que muchos platos de cuchara, está incluso mejor al día siguiente de ser preparado.

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